Hasta el astuto y prudente arzobispo potosino don Luis Morales solicitó su intervención aduciendo infructuosamente la inocencia del sacerdote Contreras. Diferencias que, por cierto, quedaron zanjadas en la canasta de las limosnas al haber contribuido el mandatario con 5 millones 500 mil pesos para la obra del Carrillón de la catedral potosina...(Eduardo Martínez Benavente)
jueves 1 de diciembre de 2011
JONGUITUD, “SANGRIENTO”; GORDILLO “CRUEL Y REFINADA”
EL SANGRIENTO Y LA REFINADA
La Jornada, 3 de septiembre, 2002
Testimonio de la represión a la disidencia hidalguense: Jonguitud, “sangriento”; Gordillo, “cruel y refinada”. Pedro Palma murió en una marcha emboscada por gatilleros enviados por caciques de Hidalgo y el ex líder potosino, denunció Roberto Meza.
“Si no hubo más muertos fue porque no nos dejamos”. El magisterio disidente de Hidalgo vivió en 1982 uno de los peores episodios de represión en su historia.
El maestro Pedro Palma fue asesinado y seis docentes más resultaron heridos durante una marcha mayoritariamente femenina, que fue “emboscada” por pistoleros de caciques estatales y del entonces dirigente del gremio, Carlos Jonguitud Barrios.
170 HOMICIDIOS DE MAESTROS DISIDENTES*
La Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP) recibió denuncias por 170 homicidios de maestros disidentes.
En esa vorágine de denuncias, la PGR recibió casos que no le corresponden, como las denuncias contra Elba Esther Gordillo y Carlos Jonguitud Barrios por desaparición y asesinato de maestros normalistas.
Como se recordará, el decreto de creación de la FEMOSPP establece que investigará delitos cometidos “por servidores públicos”, que no es el caso de los ex dirigentes sindicales.
• Luz María González, www.contralinea.com.mx
CON METRALLETA EN MANO, JONGUITUD SE HIZO DEL PODER*
José Natividad Negrete
La verdad, la base nunca se enteró de lo que sucedió en aquel momento, algunos lo supimos después por otra fuente.
El 22 de septiembre de 1972, Carlos Jonguitud, secretario de la sección 9 del D.F., logró reunir un buen número de delegados al congreso del SNTE.
Se buscaba nombrarlo secretario general, y romper con la jefatura que los ingenieros del politécnico habían impuesto en el SNTE, no en vano Carlos era el secretario de la sección más importante del país.
La voluntad de los congresistas fue burlada y se nombró en Laredo el comité nacional que dirigía Carlos Olmos Sánchez.
Jonguitud consiguió apoyo del presidente Echeverría y metralleta en mano, Carlos Jonguitud y sus simpatizantes tomaron las oficinas del SNTE, desconocieron a Carlos Olmos y nombraron un comité interno presidido por el profesor Eloy Benavides Salinas.
• Fragmento tomado del libro “El culpable fue Jonguitud”. José Natividad Negrete, además de ser maestro normalista, fue dirigente y miembro del Comité Directivo del PRI en San Luis Potosí en tiempos de Carlos Jonguitud Barrios.
PISTOLEROS DE JONGUITUD
Guillermo Correa / Revista Proceso*
Debilitado por la próxima descentralización educativa y tras de la derrota de su candidato a la alcaldía de San Luis Potosí, Carlos Jonguitud Barrios, gobernador de esa entidad y líder vitalicio de Vanguardia Revolucionaria, recurrió una vez más al “pistolerismo” para acallar la disidencia en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Decenas de “vanguardistas” impidieron la elección democrática de representantes en los congresos seccionales de Morelos, Valle de México e Hidalgo, mismos que deberán participar en la renovación del comité ejecutivo nacional del SNTE a fines de enero próximo.
De acuerdo con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en las tres entidades ocurrieron enfrentamientos violentos.
En el Valle de México grupos de provocadores a sueldo agredieron a los maestros, además de que durante las reuniones patrullas y policías custodiaron varias escuelas de Tlanepantla, Ciudad Azteca, Ecatepec y Ciudad Nezahualcóyotl.
“Sin embargo, a pesar del bien montado aparato del charrismo, en más de 100 delegaciones los corrieron después de increparlos y negarles validez a sus reuniones, que bautizaron con el nombre de asambleas delegacionales”.
La violencia se extendió al centro de la capital, donde el lunes 13 fue asesinado Cástulo Campos Merino, asesor jurídico del magisterio, cuando salía de las oficinas de las secciones 9, 10 y 11 del SNTE.
• 20 de diciembre de 1982.
ARREBATÓ TRIUNFOS AL PAN*
Bernardo López Ríos*
1984. En Chihuahua, Francisco Barrio se enfrenta con los “Comités de Defensa Popular, instrumentos políticos del PRI que actuaban con violencia.
Barrio se defendía actuando legalmente y consultando a la ciudadanía sobre la conducción del gobierno municipal.
Sorteó muchos obstáculos: amenazas, planes de atentados, huelgas de la CTM, agresiones a la policía municipal instigadas por autoridades estatales, etc.
El apoyo popular fue su aliado, apoyo demostrado en una magna y espontánea concentración en el centro de Ciudad Juárez.
A fin de año, Barrio pide licencia para iniciar una huelga de hambre, en protesta por la anulación de las elecciones del IV distrito, caso congelado desde el año pasado.
Con el triunfo reconocido del panista Juan Saldaña en ese distrito, el PRI perdería la mayoría de dos tercios en el Congreso chihuahuense que le permitía hacer reformas constitucionales.
Barrio anunció que no levantaría su huelga de hambre sino hasta conseguir más de 44 mil firmas (equivalente a los votos anulados); luego de siete horas de huelga de hambre esta cifra había sido rebasada.
Por orden directa de Carlos Jonguitud, gobernador de San Luis Potosí y cacique del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, se arrebatan dos triunfos al PAN en las elecciones para Congreso local.
Para las gubernaturas de Sonora y de Nuevo León el PAN postula a Adalberto Rosas López y a Fernando Canales Clariond, respectivamente.
En las elecciones para alcaldes en Yucarán, Estado de México y Coahuila, se producen graves disturbios debido a la intransigencia del partido oficial.
• “El Partido Acción Nacional en la Historia de México”, www.pan.org.mx, 27 de febrero del 2007.
JONGUITUD: CORRUPCION DEL MAGISTERIO*
• Llegó a SLP con un puñado de saqueadores
• Hacía gala de profundo desprecio por la ciudadanía
• Creó el “Convoy”, que se dedicó a encarcelar y golpear a los obreros y jóvenes
• Los contratos multimillonarios de obra pública se adjudicaron a una reducidísima nómina de cómplices
• Puso las finanzas del estado en las garras de su yerno Eibar Castillo Sosa, los costos fueron inflados como nunca
• Especuló desmedidamente con terrenos expropiados a ejidatarios de la Garita de Jalisco y el Fraccionamiento Tangamanga
Fidel Briano / José Enrique González Ruiz
Deformado en las filas del charrismo magisterial, Carlos Jonguitud Barrios fue enviado a la gubernatura de San Luis Potosí.
No siendo parte de los grupúsculos que medran localmente, tuvo la extraordinaria oportunidad de hacer un gobierno propio. Pero lo venció su irritante corrupción, patanería, cerrazón, incompetencia.
Su primer signo de desarraigo fue que consigo se trajo a lo que los potosinos calificaron como la legión extranjera: puñado de saqueadores, contratistas, vividores, defraudadores, etc., que se apoderaron junto con la migisterocracia (componentes de las dirigencias charras sindicales de “Vanguardia Revolucionaria” incondicionales del cacique) del manejo de la entidad.
Cuidando su hacienda sindical, pasaba más tiempo atendiendo los asuntos relacionados con su cargo de dirigente “vitalicio” que los del gobierno potosino.
Su conducta era altamente ofensiva, exhibía su miseria moral, exhibía su miseria moral en palenques, restaurantes, actos políticos, reuniones de trabajo…en todas partes y hacía gala de profundo desprecio por la ciudadanía que forzadamente intentaba plantearle algún problema cotidiano.
Uno de sus guardaespaldas, Waldemar Rodríguez Innurigaro, partiendo de la anticonstitucional policía de Seguridad Pública inventada con animo represivo por Jonguitud, creó a su vez el denominado “Convoy de Sobrevigilancia”, comando que supuestamente tenía como objetivo erradicar el pandillerismo pero que en la práctica se dedicaba a esquilmar, imponer multas sin recibo, amedrentar, encarcelar y golpear a los obreros y jóvenes.
Los contratos multimillonarios de obra pública se adjudicaron a una reducidísima nómina de cómplices, puso las finanzas del estado en las garras de su yerno Eibar Castillo Sosa, los costos fueron inflados como nunca.
Especuló desmedidamente con terrenos expropiados a ejidatarios (Garita de Jalisco, Fraccionamiento Tangamanga) que estaban destinados por decreto presidencial para habitaciones de interés social, y convirtió esa zona en la más exclusiva de la entidad.
Este desastre hizo resurgir el movimiento popular navista.
Con motivos de las elecciones municipales de 1982 los navistas, de manera abierta y con el riesgo correspondiente, se le enfrentaron.
Dueño absoluto de la situación, Jonguitud domina al resto de las mafias priistas.
Con algunos traba alianzas como en el caso del empresariado al hacer presidente municipal a una de las cabezas de la iniciativa privada, Miguel Valladares García o, con un segmento del “Grupo Universitario” haciendo Procurador General de Justicia al ex rector y diputado federal Roberto Leyva Torres.
Y no se diga su fraterna relación con el clero por encima de su ostentosa pertenencia a la masonería.
Dentro del sistema nadie osa hacer contrapeso al caciques, sólo se animan a criticarlo con timidez los calificados como “Jóvenes Macabeos” (priistas entonces menores integrantes del “Grupo Universidad”, como Juan Ramiro Robledo, Miguel Martínez Castro, Alejandro Leal Tobías…).
El movimiento popular opositor navega contra una poderosa corriente de servilismo.
La fuerza del jonguitudismo es patente: sus nexos con el poder central, su férrea manipulación del magisterio, sus, diríamos, inagotables recursos económicos (el erario a su entera disposición), el control de los medios de comunicación, etc.
Salvador Nava Martínez, a despecho de sus múltiples detractores, seguía conservando el respeto de la población, no hubo duda cuando convocó a una nueva gesta anticaciquil y antipriista.
De todos los estratos sociales surgieron muestras de respaldo, lo mismo hombres de empresa que obreros o amas de casa, al igual que profesionales y estudiantes.
La movilización estaba en marcha.
• “Cuadernos de Cultura por el Pueblo, No. 5, febrero de 1993.
EMPEZAMOS A PAGAR TODOS POR LOS LUJOS DE UNOS CUANTOS*
Los maestros día con día vimos minado nuestro salario y con ello nuestra dignidad
Al congreso nacional de Cozumel Jonguitud llevó dos mil maestros de la disidencia a ponerse al brinco en la inauguración; tanto que no dejaban hablar al presidente De la Madrid. Después en el SNTE se festejaba la astucia del maestro.
Mensaje más claro no le pudo dar el viejo al presidente, “imagínese señor que desmadre hacen dos mil revoltosos deshuacalados, ahora póngase a pensar lo que harán los 900 mil cabrones que tengo dominados en el SNTE”.
La crisis económica entró en todo su apogeo, los maestros día con día vimos minado nuestro salario y con ello nuestra dignidad y profesión, empezamos a pagar todos por los lujos y beneficios de unos cuantos.
Elba Esther cuando fue Secretaria de Finanzas del SNTE y que casi se sentía líder del mismo fletaba hasta dos veces un avión jet para venir a San Luis Potosí a consultarle a su querido maestro.
Santander fue diputado local, resolvió sus broncas de lana, enfrentó las primeras broncas de conflictos entre el magisterio pero logró al final tener un congreso cuyos delegados llegaron con la misma idea que todos los anteriores, “Demos un voto de confianza al Comité Nacional, que ellos decidan como llevar la estrategia para salir de nuestra pobreza”.
Volvimos a pedir lo mismo; que nos aumenten, que nos preparen, que nos den, etc., otra vez, ahora en Valles, S.L.P., otro Congreso de un solo voto, a favor del portero de Memo: José Escobedo Coronado, su mérito para ser líder, haber creado un taller masónico con el nombre de Jonguitud, mientras la inconformidad llegaba al máximo.
El CEN del SNTE fue designado y manejado por Jonguitud, en el siguiente congreso entró al relevo, Antonio Jaimes, haciéndose costumbre que al hueso grande no llegaba, ni el más capaz ni el de más tablas, llegaba el que Jonguitud quería y este era el que después de muchos análisis demostraba mayor capacidad de servilismo y lealtad, lealtad no al SNTE sino al dedo que lo elegía.
De esta manera Jonguitud logró en el SNTE un control férreo sobre la organización, los dirigentes nacionales y seccionales pasaban por el análisis exhaustivo del líder.
En las bases ocurría lo mismo, ninguna gestión operaba si no había aval del sindicato; préstamo, cambio, ascenso, etc., debía llevar el visto bueno jonguitudiano; al SNTE, llamado Jonguitiud, se le debían todos los nombramientos importantes; directores de delegación, subdirectores, inspectores, directores de escuelas, sólo podían llegar si recibían su bendición.
Ay de aquel que pudiera lanzar algo en contra del SNTE, aparte de ser estigmatizado por sus compañeros de trabajo, era perseguido a través del aparato burocrático de la SEP.
Para los amigos había gracia y justicia, para los enemigos “pinches disidentes hocicones, todo el peso de la justicia.
Sin embargo una sociedad cualquiera por firme que sea puede desmoronarse si se desvía de sus objetivos y en el SNTE ya se había perdido el rumbo, todo lo que este buscaba era poder político que sólo beneficiaba a unos cuantos, el gobierno les concedía prebendas para pocos, a cambio de aceptar las migajas pa muchos, por eso la inconformidad crecía.
• “El culpable fue Jonguitud”, Corriente Crítica de la Sección 26 del SNTE.







